6/3/14

Telegrama de una angustia supuesta.

La angustia pasa, te persuade.

Gritas al telegrama, desde la cicatriz de tu labio,
una voz que quiere ser yo
y la angustia pasa y nadie lo sabe y vives
en esa parte del cerebro tan visual...
Te sorprendes sonriendo una tarde entre la gente
atas los cordones de tus zapatillas
haces cola en las puertas de los cines
usas guantes y bufanda para no resfriarte.

Te llama la angustia y no puedes llamar a nadie
eres el adivinador, el dueño del porvenir,
eres un oráculo de melitracen que está frío ante las palabras claves.
Las autopreguntas responden
al silencio de tus servicios como adivino.

Evocaciones para el paisaje I

Estas letras primeras eran un cuento antiguo narrado por poetas. Decían que por un valle verde cruzaban dos ríos y en sus orillas, cientos de árboles inclinando sus ramas, bebían agua. Estos árboles de piel blanca y hoja ancha tuvieron miles de hijos nacidos de una reverencia al río.

Poetas que ya no viven, dejaron escrito que los pequeños nacieron empujados por el útero cervical de sus madres, en dolorosa curvatura. Los jóvenes huyeron, dejaron la sombra paterna y el frescor del río, comenzaron una peregrinación por la montaña buscando el nacimiento de las aguas y el primer sol de marzo. Era primavera y sus pechos fuertes abrían sendero en la espesura.

Los poetas lo dejaron escrito: “Vimos ascender un atronador pimpollar ondulante de raíces de fuego”.

En verano en son de selva, llegaron a la cumbre. A la punta más alta de la montaña donde termina el camino y un aire, severo de oxígeno, comenzó a pintar de marrón las tiernas hojas del enjambre. Las rocas duras y lamidas consumieron poco a poco a los nutritivos árboles.

Los poetas estaban durmiendo cuando los árboles se convirtieron en silencio, hasta que en primavera, de nuevo, unos cuantos valientes se estremecieron desde dentro, y una nueva bocanada salpicó el cielo de árboles voladores: “Mientras mirábamos la hierba, un estruendo gigantesco hizo respirar toda la tierra. Eran los árboles de la cumbre quejándose de nuevo, corrimos tras las musas pensando que iniciaban su descenso. Entonces vimos como se inclinaban hacia el pueblo con extensa sombra y de sus millones de ramas en movimiento, pequeños vástagos perfilaron el cielo al batir de sus raíces“.

Si algún día encontráis una pradera blanca y el camino de lo que un día fueron dos ríos, buscar unos esqueletos de árbol en alabanza señalando al norte, que vuestros ojos recorran la montaña hasta que se parta con el cielo. Allí hay una espesura gris de troncos en herrumbre. Desde el árbol más ancho, delante de la tumba de los poetas, apoyando la cabeza sobre su útero cervical, yo escribo.

11/6/13

Una copla de alma quebrada bajo un trapecio

Hoy podría usar la palabra trapecio.
Un recurso a un término con ritmo y encanto.
Tengo otros muchos, demasiados. Es mi oficio.

Por ejemplo repito verso, poema, escribo,
encadeno sustantivos, juego con las comas,
elimino
y digo cosas en un día cualquiera como hoy.

Escribo poemas infantiles basados en farolas
utilizo una estrella de cine como referencia temporal
Sencillamente escribo
porque hay muertos y me siento solo.

Estos tiempos

El verano es un gris y triste péndulo

sobre la claridad del agua del fondo.



El verano es un tragaluz sin rejas

sobre la tierra.



El verano es un surtidor de arenas.



última factura del año

Querido dos mil nueve:
Gracias por mantenerme tan atento a mi soledad.

15/5/12

Para morderle las ruedas al cañón


El niño llora. Gesticula con sus pequeñas manos
e intenta tocarlo todo.
Permanece oculto en su capazo mientras
insiste en descubrir el mundo con su lengua
y balbucea  porque el nuevo niño será un gran halcón
preparado.

Las desilusiones le hacen fuerte
el miedo, la ira y el rencor le preparan para olvidar pronto
que volar es algo mágico.
Se va acostumbrando a una nueva fama,
los 230 kilómetros por hora 
son los requerimientos del cazador,
la alquimia del capitalismo embravecido,
la comodidad de sus gemelos de acero cepillado.

De uniforme y herramientas dotado.
El halcón plumado ha probado la sangre y las vísceras,
ha conocido las ciudades de cartón
y ha fabricado un mundo de calor sucio, negro, tóxico, metálico, plástico.

Vamos respirando, latiendo, subiendo la persiana a diario,
se alimenta de menús precocinados,
se asea, se enjuaga, se da brillo a diario,
es un animal muy educado que jamás volverá a mirar atrás
a arrepentirse de algo
tiende a olvidar lo primitivo y mágico,
vive dando razón a lo inhumano, y piensa poco en ello
para no envejecer por falta de sueño.



1/10/11

Instrucciones para sobrevivir a tu fecha de nacimiento.

Para ser moderno hay que desnudarse y tirar toda la ropa al cubo de la basura. Hay que ir de compras, gastarse el dinero, invertir cierta energía en una nueva combinación de algodones y tintes. Visitar las pasarelas. Comprar un bolso. Pasar de Zara a Warhol y volver a Zara para entender como has ido evolucionando.


Debes ir a un psiquiatra que tenga en su consulta recortes de periódico con variadas referencias de congresos.


Un moderno siempre a escrito un poema titulado Urbanita, donde habla sin parar de su estado anímico y su condición posturbanita. Rechaza el compás y el verso que le asombró de niño, cuando era un auténtico buscador de estrellas.


La ropa de abrigo en verano es signo de modernidad. La bufanda larga, los gabanes largos y grises, los guantes y los zapatos negros apretados y las gafas de pasta que utiliza como secreto camuflaje.


Es importante adaptarse a las modas, reírte de absurdos monólogos, beber frapuchinos, escrutar obras de arte, tener paciencia y volver a mirarlas para dar un veredicto: "Interesante pero manido".


Un moderno es un magnífico escritor dentro de la puta mierda que escriben los otros. Es locuaz, certero y maligno y no tiene ni puta idea de escribir.




24/5/11

mira y te vas (poema)

Estaba en tu naturaleza no permanecer por mucho tiempo ni por muchas veces
la idea era perderlo todo en una multitud de instantes y en cualquiera
rodeado de recuerdos, de metales púlidos cortantes,
arrasado por una cotidiana forma de vivir pasajera.

26/5/10

finali

No hay tantas cosas en el mundo
para tantos poemas
escribir por ejemplo pan de molde
pan blanco pan Alipende consumo preferente
Escribir otro poema la corteza del pan
la sobra lo duro el alambre la bolsa
la mano de mi hija sobre el pan Bimbo
Panrico rescatado antes de acabar en la basura
caducado finalmente en una ingesta feliz y poética

El pan de la tele cortado con un cuchillo
milagroso el pan tostado quemado cancerígeno
el pan donde no hay pan Hacendado
la rebanada gruesa, el American Pan
el pan del tercer estante de perrito
metamorfoseado

No hay tantos poemas del pan y sin embargo
existen excepciones en la textura de una bola de trigo aireado
No hay tantos poemas no
y los poetas no asumen la intrascendencia
de un pan golpeándose en el coche contra dos botellas de coca-cola


Se lo estoy diciendo al pan pre-cortado
al bollo artificioso
al pan que compartí con mi padre esta mañana
al pan de hoy y de mañana y de todas las mañanas

18/3/10

Lo que pasa. (edición previa)

Estás ahí
viva y desplazas un aire invisible.

Estás ahí
a diez metros, manejas un lápiz, recoges tu pelo,
yo pienso que estás ahí,
miro tus pechos
Y miro directamente tus ojos.

Estás ahí y estás viva,
has levantado tus manos, sonríes, disimulas
porque has percibido que te observo.

Estás ahí, mi pulmón respira.
Me llega un clic-clic nervioso
del resorte de un bolígrafo.
Estás ahí que tengas mucha suerte,
cierro el libro, recojo.
La vida pasa sordamente.