Paseo.
Sin ternuras, que entre nosotros
sin ternuras nos entendemos.
Sin hablarnos, que las palabras
nos desaroman el secreto.
¡Tantas cosas nos hemos dicho
cuando no era posible vernos!
¡Tantas cosas vulgares, tantas
cosas prosaicas, tantos ecos
desvanecidos en los años,
en la oscura entraña del tiempo!
Son esas fábulas lejanas
en las que ahora no creemos.
Es octubre. Anochece. Un banco
solitario. Desde él te veo
eternamente joven, mientras
nosotros nos vamos muriendo.
Mil novecientos treinta y ocho.
La Magdalena. Soles. Sueños.
Mil novecientos treinta y nueve,
¡comenzar a vivir de nuevo!
Y luego ya toda la vida.
Y los años que no veremos.
Y esta gente que va a sus casas,
a sus trabajos, a sus sueños.
Y amigos nuestros muy queridos,
que no entrarán en el invierno.
Y todo ahogándonos, borrándonos.
Y todo hiriéndonos, rompiéndonos.
Así te he visto: sin ternuras,
que sin ellas nos entendemos.
Pensando en ti como no eres,
como tan solo yo te veo.
Intermedio prosaico para
soñar una tarde de invierno.
Paseo del libro Alegría, recogido en Poesías completas (1947-2002), colección Visor de Poesía.
He venido un poco antes de la biblioteca porque aún no tengo un portátil, espero comprármelo este fin de semana. Tenía que terminar unas cosas en el ordenador y han llamado al telefonillo. Como siempre he pasado de abrir, pero han insistido. Decían que traían un paquete y claro ya estabamos como siempre algún vecino que no está en casa y los trasportistas se lo quieren dejar al primer pringao para no tener que volver. Pero no, me dicen que es para Arturo Torres y les abro. En el tiempo que subían he pensado que quizá fuese un paquete bomba, o un truco de unos atracadores para colarse en mi casa. He estado a punto de no abrir, pero quizá fuese del hospital o del trabajo y he abierto. He firmado en la PDA y enseguida he sabido qué era y de quién. Estaba envuelto con cinta de la casa del Libro pero más que eso, me lo ha descubierto la forma de embalar, por acumulación nerviosa de cinta adhesiva. Era un libro maravilloso que yo ya había visto y me daba pena comprar porque se trata de las poesías completas de José Hierro que yo ya las tengo en tomos sueltos.
Es un regalo magnífico de mi amigo Manolo. Se lo agradezco mucho. Mucho de verdad, he recordado aquel día que ambos nos regalamos las poesías completas de Vicente Aleixandre en la misma colección. Y me he puesto a leer y a recordar y todo me remite a él.
Yo era poeta. Sentía,
soñaba, Tiempo divino
de sentir y de soñar.
Y ser poeta es vestirnos
túnicas de luz, oir
la voz que nos va trazando
todos los caminos.
De Quinta del 42
La poesía no se hace con ideas, mi querido Degas (gracias, Stéphane Mallarmé, por recordarlo), sino con palabras. De acuerdo, siempre que no se entienda que estorban las ideas. Forma externa e interna, contenido y forma, forma del contenido y contenido de la forma: Los cirujanos de la estilística, del formalismo, del estructuralismo, sajan, separan y analizan para demostrar lo que está claro: que el poeta es aquel que dice más de lo que dice (significantes y significados); que las palabras cautivan antes de que captemos su sentido.
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