Una triste puerta más
Es un claro síntoma de infelicidad y no de hambre,
abrir la nevera, cerrar la nevera
abres cierras, abres cierras, abres… cierras…
- ¡Hijo que se va el frío!
Buscas un final precipitado
una escasa vida útil para tu nevera.
Mi nevera está llena de bandejas de cristal,
de plásticos perforados para los huevos
de cajoncitos para la fruta
y de duendes que me dicen:
te sobra el pan,
y falta algo de queso para tu dieta.