Despedida post mortem
Dolor por la vida y por lo que amas, dolor por todo conocimiento y por todo el sufrimiento perpetuo que arrastro y me hace llorar.
Conduzco con la cabeza pegada a mi ventanilla, conduzco, pienso y lloro con la cabeza pegada a mi ventanilla. El humo de la quema de rastrojos del otoño me hace llorar mientras el coche avanza y huelo la carbonilla.
Un verso de José Hierro “Se está muerto aunque lata el corazón, amigos”. Amigos suena como: ¡Por favor que no estoy muerto pero casi, anda ven abrázame para poder olvidarlo todo!
Pero soy un soñador, ese “Amigos” era en son de despidida como vuelve a decir José Hierro, o como Despedida del Mar, que es el título de otro poema maravilloso que todos los seres humanos deberían leer antes de morir, y yo os lo facilito como parte de mi testamento. Está en su libro Tierra sin nosotros de 1946. Es un poema corto, de 42 versos o cañonazos dulces, certeros, universales, tristes, angustiosos, ciertos, m-o-r-t-a-l-e-s.