28/4/17

Carpeta blanca


¿Por dónde empezarías un libro 20 años después?
Le dejas en la estantería mañana vuelvo lo leo mañana y lo termino
tengo curiosidad hoy no puedo mañana es mejor día
mañana tengo un momento lo llevo viendo ahí…
Y un mañana vuelves al libro con unas manos diferentes y unos ojos
unos ojos que miran un espejo de otros ojos lectores
no eres tú, no puedes ser tú, quizá lo dejé en la página 100 ó 150
para asegurarme empezaré algo más atrás… ¿Porqué estoy leyendo esto?
Unas páginas más,  un autor, un título, un libro. Nacemos todos los días de nuevo.
Tienes que arrancarles las tapas y llorar y ver desnudo lo que nos ofrecen,
las costuras, la silicona, la mala calidad del encuadernado y lo mal que envejeces
al lado de un libro  ebrio veinte años después.


llorar con las tripas en la manos

Cuando tenía nueve años quise ser un hombre. 
Me propuse firmemente no volver a llorar hasta que no tuviese joder mis tripas en mis manos; Como decía mi padre: No llores joder hasta que tengas las tripas en la mano
Me propuse presentarme en el parque con el fin de hacer amigos… Ensayaba delante del espejo, estiraba el brazo y ofrecía mi mano… Buenas tardes me llamo Arturo.
Tenía lo que hay que tener para ser un hombre. Nueve años, dos amigos y me gustaban tres chicas de clase: Raquel, Sonia y Susana.




15/3/15

Dos mejor que uno

Dar de comer de a poquitos, 
con constancia, 
con ganas de llenar el ego a cada momento.


Dos dependientes



Al amanecer un supermercado canta con bobinas de hierros,
de imberbes empleados el supermarket,
plácidamente y acomodados, se llena.

Al amanecer el día un día llega a su término exacto,
uno tras otro apoyados en una estantería o en un mostrador
o en un ofertorio que llena las manos

...de nóminas.

Mi atardecer ha cumplido con los años instantes,
uno los soltó, los hizo volar, los vi pasar tras un carrito de hierros cincado
y un rojo los devoró por completo
haciendo bueno un día.

El amanecer, el atardecer nos dicen ciertamente nada
y la nada, se dijo que lo decía...
Esto es evidente un día, un día, un día y todos.

6/3/14

a escondidas

Me muero por los Blogs que no tienen visitas. Esos sitios donde entras por causalidad y descubres entrada tras entrada la ausencia de comentarios.
Publicado el día tal, 0 coments.
publicado el día tal más unas horas, 0 coments.
publicado al día siguiente, 0 coments.
publicado mañana, 0 coments.

Así algunos durante meses y años. Lugares escondidos como el último cajón del escritorio donde se guardan las cosas más importantes. Yo me asomo a mirar, me gustan los blogs de mujeres, siento que estoy espiándolas como el hombre invisible tras la cortina del baño. Me gustan las palabras tiernas escritas por cientos de Amelie's anónimas que lo más que muestran es alguna afición furtiva y una foto de espaldas en la playa.
A veces tengo la tentación y dejo algún comentario y digo pocas cosas, pero me gusta que lo dicho suene a abrazo fuerte, a compañía... a yo curioseo tus cosas pero no rozo ni por un momento el suave batir de tus alas de mariposa.

Si suena el timbre de tu casa y al abrir no hay nadie en la puerta, busca un comentario mío en tu blog.

n.o.s.u.e.ñ.o.

Mejor haber soñado y perdido que nunca haber amado

Algunos o algún día digo sueñan
y cuentan sus sueños, los viven y les pertenecen.
Yo no.

Soñé claro, en tiempo imperfecto digo,
existía el color verde asteroide,
los viajes en el tiempo, los inventores. Soñé.

Soñé.
El humo de la chimenea siempre olía a canela,
yo era meteorólogo de poetas
era… mi propia seré llena de sueños
y hoy perfecto impefecto simple del condicional compuesto.

La vida es la vida de ayer del sueño de mañana.
Más sencillo,
la vida de hoy es para mañana el sueño de ayer.
El sueño de ayer, mañana ya no lo tengo.
simplemente me dejaron de fascinar los fuegos artificiales
una ausencia de ganas de uno mismo.

Yo no soñé nada de esto.
Te envidio.

recuerdo.

El abuelo de Manolo se murió. Eso es así pero yo no sé cuando fue. Pero Manolo me lo contó y yo escribí de aquello y también de su abuela a quien se le aparecía por las noches San Antonio con el mismo aspecto que tenía en la imagen de su cabecero.
El abuelo de Manolo murió y él no lo entendió, tampoco yo entendía como podía disfrutar leyendo el Guardián entre el Centeno mientras mi abuelo estaba muy enfermo en otra habitación.
Él era un niño, pedimos dos pinchitos de tortilla, y le dijeron que su abuelo había muerto. ¿Cómo lo diría yo? Si hiciéramos un estudio minucioso de la mente de un niño los resultados serían concluyentes: los niños aprenden por asociación, les determina lo que ven, su entorno, lo que han conocido, las secuencias lógicas…
La explicación de un niño es poesía. ¡Qué balbuceas Arturo, cuándo los niños escriben poesía! Porque Manolo pensó que su abuelo no podía morir, su abuelo no era viejo que no usaba bastón. ¡Hay lo tienen un perfecto verso Alejandrino que bien podríamos encontrar en el bolsillo de Manolo!

Escupe a tus amigos para diferenciar el grano de la paja.

¿Por qué escribes parrafadas Walt Whitman?
¿Qué es de tu vida chico de Parla? ¿Qué juegos alimentas?

Es mi selección natural,
la saliva ajena en la cara.
Escribir es escupir y que te escupan
y para escupir hay que saber dónde tenemos la boca y las yagas
que abusen de ti, que no importen tus lagrimas,
saber dónde viven las salamandras de dos cabezas.

¡Qué inocencia estúpida la noche lejana!
¡Qué inocencia busca y ya no existe!
Escupe al aire desde estos versos y al silencio,
Al aire que mi corazón está abierto en un yeye que no para.
Escupe con todo, con el Darío de tus labios y con los codos.


Este libro lleno de llantos es mi libro,
Mi río en testamento, mi Andalucía.
Súbanle el volumen a estas hojas humanas,
a este manual terrenal lleno de espacios amargos,
a la infecta saliva de un perro rabioso lamiéndome la boca.
A estos escritos de Parla en hojas que se pudren sobre la hierba quemada.

Vampiro a mi pesar

Esta mañana en ayunas hice cola en la seguridad social porque tenía pendiente una extracción de sangre. En la cola bostezaba para mostrar a todos mi total tranquilidad ante el proceso; La absoluta normalidad y rutina que para mí suponía sacarme dos tubitos de sangre. Una mujer bajita exclama: “Tengo más miedo que vergüenza” y yo sonrío y muestro a todos mi sonrisa, una sonrisa que dice: “tranquila señora puro trámite”. Soy el cuarto en la cola pero me gustaría ser el primero, la punta de la lanza, la persona a la que todos miran por romper el hielo. El más valiente.
Cinco minutos después estoy en el umbral de la puerta, mirando las extracciones como quien no tiene nada que temer. Me piden los datos y doy mi nombre y apellidos con una voz segura y firme. Una voz que dice: “Si tienen que usar bisturí úsenlo no hay problema”. Una voz dura como la de Paquirri: “Abran lo que tengan que abrir”.
Me siento ante un enfermero de barba; Yo ya llevo el brazo descubierto y se lo pongo en la boca: “¡Aquí hay un macho!”.
Con el ojo derecho miro su mano para asegurarme de su buen pulso. La aguja es corta pero bastante gorda, el enfermero ni se inmuta, no vacila, no se detiene a mirarme a los ojos y se acerca sin poesía. – ¡Ay mamá! Si al final me sacarán sangre y todo.

Escritos en ebrio.

- ¡Princesaaa….Gunananagugugunnaaaaaaaahhhh. Juuaaaaaaaaa!
Esto que acaban de intentar leer Señores y Señoras es un puto verso.
Un verso sonoro emitido en Madrid tal cual,
un verso que ha recorrido el mundo de cubata en cubata por las noches
tan gutural como sincero.
Capaz de espantar a las receptoras más estúpidas,
un seleccionador mordaz que tiene alas por ojos.
y problemas irresolubles.

Este verso tiene problemas irresolubles,
viaja en el autobús de las cinco de la mañana,
no le gusta pensar en sus dolores de cabeza,
mal que le pese: Desafina, se tropieza, pota
pero al menos no se cree el centro del universo.
De no acudir a recitales, padece un alcoholismo severo,
se ha perdido en la cola del Carrefour
hay una recompensa para quién lo encuentre,
su raíz latina le delata,
responde a las palabras con bostezos.