Dos mejor que uno
Dar de comer de a poquitos,
con constancia,
con ganas de llenar el ego a cada momento.
La vida como Yo.
Dar de comer de a poquitos,
con constancia,
con ganas de llenar el ego a cada momento.
Al amanecer un supermercado canta con bobinas de hierros,
de imberbes empleados el supermarket,
plácidamente y acomodados, se llena.
Al amanecer el día un día llega a su término exacto,
uno tras otro apoyados en una estantería o en un mostrador
o en un ofertorio que llena las manos
...de nóminas.
Mi atardecer ha cumplido con los años instantes,
uno los soltó, los hizo volar, los vi pasar tras un carrito de hierros cincado
y un rojo los devoró por completo
haciendo bueno un día.
El amanecer, el atardecer nos dicen ciertamente nada
y la nada, se dijo que lo decía...
Esto es evidente un día, un día, un día y todos.
Me muero por los Blogs que no tienen visitas. Esos sitios donde entras por causalidad y descubres entrada tras entrada la ausencia de comentarios.
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Así algunos durante meses y años. Lugares escondidos como el último cajón del escritorio donde se guardan las cosas más importantes. Yo me asomo a mirar, me gustan los blogs de mujeres, siento que estoy espiándolas como el hombre invisible tras la cortina del baño. Me gustan las palabras tiernas escritas por cientos de Amelie's anónimas que lo más que muestran es alguna afición furtiva y una foto de espaldas en la playa.
A veces tengo la tentación y dejo algún comentario y digo pocas cosas, pero me gusta que lo dicho suene a abrazo fuerte, a compañía... a yo curioseo tus cosas pero no rozo ni por un momento el suave batir de tus alas de mariposa.
Si suena el timbre de tu casa y al abrir no hay nadie en la puerta, busca un comentario mío en tu blog.
¿Por qué escribes parrafadas Walt Whitman?
¿Qué es de tu vida chico de Parla? ¿Qué juegos alimentas?
Es mi selección natural,
la saliva ajena en la cara.
Escribir es escupir y que te escupan
y para escupir hay que saber dónde tenemos la boca y las yagas
que abusen de ti, que no importen tus lagrimas,
saber dónde viven las salamandras de dos cabezas.
¡Qué inocencia estúpida la noche lejana!
¡Qué inocencia busca y ya no existe!
Escupe al aire desde estos versos y al silencio,
Al aire que mi corazón está abierto en un yeye que no para.
Escupe con todo, con el Darío de tus labios y con los codos.
Este libro lleno de llantos es mi libro,
Mi río en testamento, mi Andalucía.
Súbanle el volumen a estas hojas humanas,
a este manual terrenal lleno de espacios amargos,
a la infecta saliva de un perro rabioso lamiéndome la boca.
A estos escritos de Parla en hojas que se pudren sobre la hierba quemada.
- ¡Princesaaa….Gunananagugugunnaaaaaaaahhhh. Juuaaaaaaaaa!
Esto que acaban de intentar leer Señores y Señoras es un puto verso.
Un verso sonoro emitido en Madrid tal cual,
un verso que ha recorrido el mundo de cubata en cubata por las noches
tan gutural como sincero.
Capaz de espantar a las receptoras más estúpidas,
un seleccionador mordaz que tiene alas por ojos.
y problemas irresolubles.
Este verso tiene problemas irresolubles,
viaja en el autobús de las cinco de la mañana,
no le gusta pensar en sus dolores de cabeza,
mal que le pese: Desafina, se tropieza, pota
pero al menos no se cree el centro del universo.
De no acudir a recitales, padece un alcoholismo severo,
se ha perdido en la cola del Carrefour
hay una recompensa para quién lo encuentre,
su raíz latina le delata,
responde a las palabras con bostezos.
La angustia pasa, te persuade.
Gritas al telegrama, desde la cicatriz de tu labio,
una voz que quiere ser yo
y la angustia pasa y nadie lo sabe y vives
en esa parte del cerebro tan visual...
Te sorprendes sonriendo una tarde entre la gente
atas los cordones de tus zapatillas
haces cola en las puertas de los cines
usas guantes y bufanda para no resfriarte.
Te llama la angustia y no puedes llamar a nadie
eres el adivinador, el dueño del porvenir,
eres un oráculo de melitracen que está frío ante las palabras claves.
Las autopreguntas responden
al silencio de tus servicios como adivino.